La República es uno de los libros más importantes del célebre pensador
Platón, en el que se reúnen todas las ideas que constituyen la filosofía del
mismo. El autor, utiliza a Sócrates y algunos de sus discípulos y familiares
como personajes de la obra, que se da a manera de diálogo entre estos.
Lo que el texto procura, es la definición de República y Gobierno Perfecto
(o ideales) y sus contrarios (Tiranía y Tirano perfectos). Como república ideal
Sócrates define a aquella en la que sus habitantes se rigen por una serie de
normas morales, derivadas del concepto de justicia, que significa para él,
actuar en función de una idea del bien, o lo que es bueno para la sociedad. En
este orden de ideas Gobierno ideal es entonces, aquel en el que la política
está sometida a la moral.
Tiranía perfecta y Tirano perfectos son dos términos que acuña el
protagonista del diálogo, para referirse al pueblo que es gobernado por un
líder oportunista (porque surge producto
de la necesidad de dirección de las ciudades) y sin escrúpulos, ni respeto
alguno por las normas morales, pues su sed de poder y debilidad ante los
placeres sensuales, le cegan, conduciendo esto a una ciudad infeliz, remordida
y dominada por una clase política corrupta.
La República es un documento sumamente interesante y puntual, que dibuja
con impresionante genialidad lo que fue la sociedad de su época, exponiendo las
principales causas de sus más graves problemas y proponiendo soluciones
plausibles a los mismos. Lastimosamente esta obra de Platón no tuvo la
suficiente importancia en su tiempo, como para representar un elemento de
cambio en su sociedad que continuo bajo un gobierno corrupto, empero, la
compilación de sus ideas fue retomada más adelante por San Agustín, quien, con
base en ellas, fundó el neoplatonismo, haciendo de la moral, representada por
la iglesia, un imperativo dentro de las sociedades de la edad media,
demostrándonos sus horripilantes resultados y la historia que hasta hoy
conocemos, cuan difícil resulta la aplicación estricta de sus bien elaboradas ideas,
quizá, por ser el hombre una criatura tan débil espiritualmente.
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