Advertising

domingo, 10 de noviembre de 2013

La lucha contra el tedio

domingo, 10 de noviembre de 2013

 

Avanzaba en la búsqueda de sensaciones quien en acto decidido, se había propuesto el huir del tedio. Aquí, allá, dondequiera que estuviese tarde que temprano la desazón le alcanzaba, haciendo parecer imposible tal logro. Practicaba deporte, leía, veía la tele, miraba, respiraba, pero todo producía en él al final la misma sensación de aburrimiento.

Un día probó las drogas, ellas entregaron a su alma cándida nuevas sensaciones, nuevos colores, vívidas y atípicas fantasías que muy pronto se tornaron lúgubres y predecibles. Probó con el amor, llegando a anhelar apasionadamente la caricia de una chica de su escuela que, para su mala fortuna correspondió el sentimiento, motivando la rápida llegada de una nueva monotonía y haciendo de tal relación  algo tan aburrido para él, como las demás cosas del mundo.

Cavilaba entonces sin encontrar respuesta a su perpetua cuestión, y la vida con el paso de los días era abrazada por el tedio que la asfixiaba con fuerza al punto  de robarle el sentido. No había ya razón de vida, empero, el suicidio, la muerte voluntaria, le atormentaba, pues, no sabía que habría más allá de su vida, y el conocer aquello no le urgía, por lo menos, producto del enorme temor que la sola idea de muerte le generaba.

Y continuaba desganado, procurando huir de quién siempre lograba alcanzarle, perdiendo el ánimo cada vez más y más.

Llegó el día en que perdió por completo su ímpetu y con él el deseo de huir del tedio, tanto que, le fue sencillo olvidar todo. Recordar cosas, pensar, usar el cerebro, requerían de energía y él ya no la tenía, pues, se movía por pura inercia.

Entonces, olvidó, ya no pensó, ni caviló, ni huyó, y nada le importó, empezando a hallar placer en su letargo, en su ignorancia de las circunstancias. Y empezó a sonreír sin saber por qué. Se enamoró  de una chica que pasaba todas las tardes frente a su casa, guardándolo para él, sin preguntarse lo que sería de tenerla, sin poseer una intención de conocerla, y fue feliz viéndola, y en eso se pasó su vida, dibujándola, mirándola sin desearle, gozando la sana e inocua contemplación de su musa, huyó pues, por fin del tedio, porque de ello nunca, nunca se aburrió.

0 comentarios

Entradas Nuevas Entradas Antiguas Inicio
 
© 2013 Ingenio Empresarial
Porque ingenio y conocimiento van de la mano
Designed by BlogThietKe
Cooperated with Duy Pham