La vida se
extingue en algunas criaturas
Para dar en otras
la oportunidad única
Y así se copa el
mundo de seres vivientes
De todas las
formas, tamaños y especies
Entrega a los
muchos en menudo afán
Lo apenas
menester para ocupar las masas
Dejando a unos
pocos la virtud y el genio
Consolando a
otros con oro y con sueños
Y así tantas
vidas componen los pueblos
Tornándose
iguales, conformando razas
Pero siempre es
una, tan solo una, una sola
El alma dotada de
gracia y de brillo
Entonces, si es
dama, los hombres se postran
Y en caso
contrario, aquellas se sonrojan
Cuando frente
suyo, humilde se presenta
Quien la cualidad
inocente ostenta
El poeta absorto
la imagen observa
De aquella que
protagonista, musa, ha nacido
Y entre limpias
hojas danzan mano y pluma
Y entre limpias
hojas inmortal le hace
Tal cual, hoy
presento sumamente honrado
A virgen
radiante, deidad de lejano cielo
Llamada por los
mismos ángeles con palabra tan musical
Como agudo su
pensamiento
Y la purpúrea nobleza le viste de reina
Su rostro cubre
con el delicado velo de la femineidad que se ha perdido
Y el viento levanta,
descubriendo la sonrisa de una Berenice
Que conduce hasta
el frenesí al más cuerdo de los líricos
Pero es la
dulzura el más grande entre sus rasgos
Eje sobre el que
gira tan maravilloso conjunto
Que en armonía,
sinérgico funciona
Haciendo de sí la
más rica fuente de inspiración
Y maravillado, extasiado,
me limito a dibujarle
Como el
afortunado que halla regocijo en su simple contemplación
Pues no podemos sino
concordar quienes le dibujan y le contemplan
Que es su ser
todo magia, virtud y genio.
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