Siento dañar con mis insignificantes palabras lo sublime de tu silencio, pero me es imposible el tan solo mirarte, me es imposible el contener tantos pensamientos que impetuosos golpean mi boca cerrada casi hiriéndome en su afán de sonar, de ser armonías solo por ti oídas. Tal vez si por un minuto fueras yo y te vieras con mis ojos, percibieses tú aroma como ahora lo hago y notases, como yo, en ti tanta quietud que hace sentir violento el lago que nos acompaña en esta madrugada; tal vez así, aún muerta en mis brazos como esta noche te encuentras romperías este enfermizo silencio que hasta hace un momento nos abrigaba furtivo para decirme impulsada por el incontenible sentimiento estás palabras que yo te digo.

0 comentarios