Dicen que es la manera de verlo, dicen que es la calidad del artista, dicen que es la técnica, dicen que depende del movimiento; hay un sinnúmero de perspectivas desde las que se contempla una obra de “Arte” (me tomaré el atrevimiento de escribir el término entre comillas, pues aún no sé si éste es veraz o no), y una cantidad más absurda de interpretaciones de ella; lo cierto es que es un total despropósito pretender establecer parámetros definidos de un concepto que se ha construido a base de interpretaciones posteriores y ajenas. Siendo así, podría decir que el “Arte” no es nada. No es más que las ganas de enredarnos, y mofarnos de una cultura que nos sigue siendo incompleta.
Antes de ir a una galería de “Arte” debes tener primero: Conocimientos previos de la obra, sensibilidad artística, Una muestra artística (recomendable), Estudios artísticos certificados, y ¿por qué no?, dinero… todos estos elementos pulirán tu manera de ver el “Arte”, ahora sólo dirígete al museo más cercano, busca de prisa una pieza de Picasso, y dime, ¿logras tú descifrar lo que él en realidad quería decir, o sólo construyes una interpretación basada en interpretaciones? ¿de algo te sirvió toda tu preparación académica?. Si el “Arte” es una expresión necesaria e intencional del subconsciente, ¿entonces por qué para entenderle debemos posar nuestras mentes de modo que “coincidamos” con el artista?¿ Esto no anula por completo el propósito inicial?. No sé
La manera de verlo puede estar también supeditada a la ubicación del espectador y por ende de la obra, cuando ésta se encuentra dentro de un museo adquiere más gallardía y seriedad, es lógico ahora preguntarse por los criterios que se manejan al permitirle a una obra ser expuesta en un museo…
Primero es necesario saber cómo se determina a alguien como “artista”. Se podría decir que cualquiera que logre presentar sus trabajos en un museo medianamente prestigioso logra éste envidiable calificativo; pero vuelvo y repito, ¿bajo qué criterios se evalúan las obras? ¿Qué parámetros de medición hay, en los que se sepa discernir entre “Arte” y una mera comunicación?
Los variables conceptos de “belleza” también desorientan un poco al momento de querer establecer un artista promedio. Cuando uno a través del “Arte” expresa los sentimientos o pensamientos más recónditos de su subconsciente no está pretendiendo ser bello o entendido, sólo se está expresando. Se está deshaciendo de algo que guardado ya no le sirve. Si algún día yo me arriesgara a dar una definición del “Arte” lo definiría así.
Personalmente, si creyera que el “Arte” es algo, pensaría que el artista no es el que tiene su firma en el museo, ni el que está dotado de los estudios más profundos y particulares; creería que artista es todo aquel que haciendo uso de una destreza expresiva, bien sea la escritura, la escultura, la música, el cine, la pintura, entre otros; logra transmitir lo que hay dentro de su conciencia.
No veo error alguno en los agentes productores de la obra, veo y juzgo a los espectadores que se hacen de ella para repasar su gran cultura general; también veo culpa en los espectadores que ya no sólo pretenden observar las piezas y ser maravillados por ellas, sino que se las imponen a sí mismos como un reto personal de interpretación.
Como entiendo que el “Arte” es expuesto, en su mayoría, por éste tipo de espectadores, me veo obligado a afirmar que éste no es nada, pues una consecución de interpretaciones rebuscadas y pretenciosas no es confiable para un tema tan trivial como la expresión humana. Si somos capaces de “interpretar” los contornos extraños, con colores extravagantes y formas psicodélicas de los surrealistas ¿por qué no vamos a intentar leer los graffitis urbanos que adornan las calles de nuestra ciudad? ¿Acaso ellos por estar allí carecen de sentido?
Sé perfectamente que todos mis juicios suenan como bagatelas atrevidas, cargadas de ignorancia y rebeldía, el “Arte” es toda una institución fija, entendible, y merecedora de respeto. No sé.

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