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jueves, 18 de octubre de 2012

La plegaria de un bohemio enamorado

jueves, 18 de octubre de 2012

Dios, en un día tan único como este, un día en el que me preocupa la acelerada manera en que un sentimiento crece dentro de mi alma; veo bastante necesario el hablarte.

Los dos bien sabemos quién soy, los dos conocemos mi corazón, mi mente, mi ser. Ambos hemos visto mis acciones con los mismos ojos, sé y soy consciente de que no han sido las mejores. Te pido perdón a diario por lo mismo, reincido, caigo en el mismo error a diario, no soy fuerte, no soy digno de tu perdón, ni siquiera de ser reconocido como hijo tuyo. He perdido tu confianza, y ya mis palabras no ejercen fuerza alguna sobre tu decidir depositando mi única esperanza de lograr tu favor en mi accionar.

 Mi accionar lleno de licor, humo y demás banalidades fruto del podrido mundo que  han hecho que  tu amor de padre deje como producto la puerta a un nuevo camino abierta. Un camino que  sé es bueno, del cual siento miedo pero  que cargado de enorme esperanza (y con la ilusión de dar un propósito a mi vida, uno que  de un giro total a la misma) estoy recorriendo cometiendo los mismos errores anteriormente mencionados y con más miedo que antes.

Ambos sabemos que con la puerta abierta a ese nuevo camino me refiero a ella.

Respóndeme tu algo Divino Padre de los Cielos. ¿La usarás para dañarme? Tu bondad es infinita, pero tu castigo es tan severo que se asemeja a lo que imagino podrías llegar a hacer usándola a ella.

¿La usarás como instrumento para darme una lección? Ambos estamos de acuerdo en que merezco escarmienta y en que merezco el castigo más severo por ese acto del cual soy participe y que los dos conocemos.

¿La usarás para cambiarme? Más que una pregunta es lo que te  pido Rey de Reyes Señor de Señores, entrega mi ser en sus manos, ella puede cambiarme, ella puede hacerme feliz, darme ese propósito, darme esa razón, ella me sacará de ese difícil camino de perdición por el que transito, ella será mi luz por siempre.

Úsala a ella Padre Santo, sé que no tengo autoridad moral para exigirte eso, pero si como un humilde siervo te lo pido, a cambio te daré mi vida, seré tan puro como desees, y mi actitud será distinta, seré alegre y tan fiel a ti como a ella.

Retira de mí este miedo como de ella ese pasado, ayúdame a ser lo que quieres que sea.

No fallaré. 

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