Era tarde y ya no
estaban
Los rostros que
copan las calles
Tan sólo unos
pocos fantasmas
Deambulaban
vagabundos
Sobre la pared mi
espalda
La comodidad
buscaba
Y acariciando el
concreto
Pasé entonces largo tiempo
Detenido en el
silencio
Absorto mirando
el como
Las estrellas
allí estaban
Rindiendo culto a
la luna
Y aparecióse a lo
lejos
En medio de vasta
negrura
La silueta de una
musa
Altiva como
segura
Que con ágil paso
andaba
Como portando un
mensaje
Uno que al
comunicarlo
Del demonio liberase
Se detuvo bruscamente
Mirando con
agudeza
Con la actitud de
un felino
Que se dirige a
su presa
Aún con pocos
personajes
En el lúgubre
escenario
Sus ojos nunca
advirtieron
Mi presencia
espectadora
Ella continuó
escrutando
Detenida ya del todo
Tanto como yo
dudando
Imaginando un
final
Y luego tan
súbitamente
En línea recta
corrió
Hasta desaparecer
En un obscuro
horizonte
Siendo desde
aquel entonces
Que le espero
entre la sombra
Pero ella jamás
ha vuelto
No sabré a donde
ha corrido
No sabré su nombre
siquiera
Cosa que no debe
importarme
Cosa que no me
importaría
De no ser porque
desde aquel momento
No surgió de
nuevo el sol
No volvió a
existir el día.
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