Débil brotar procuraba
Fue la misma boca que un tiempo
Alegre cantaba
Pues el tiempo silencia las almas
Las enmudece en lánguida reflexión
Y como total ignorancia, total sabiduría
Termina en negación
Las manos frágiles sobre su pecho reposaban
Inmóviles, cansadas
Fueron las manos que un tiempo
Caricias prodigaban
Pues la fuerza se agota en las almas
Desvanece el ímpetu de un ágil paso
Y como cualquier día, cualquier tarde
Muere en brazos del ocaso
Su piel pálida aún suave
Sosegada marchitaba
Fue la misma piel que un tiempo
Mis manos lentas rozaban
Pues el alma ya no es del cuerpo
Cuando es hora de partir lejos
Y como toda dama, toda musa
Deja sólo su recuerdo.
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