A Okimara
Sentada sobre el tedio el alma pierde
Deseo todo de compañía
Pues, predecibles se hacen las gentes
Tanto como sus acciones
Muere entonces el ser de a pocos
Sumido en libros y reflexiones
Errante en su sótano como un fantasma
Ignorante de todo lo que a los demás ocupa
Pero el destino cambia por capricho propio
La vida de quienes se ahogan en la rutina
Y a la historia de los más solitarios
Ingresan personas cargadas con magia
…
Así, tal cual, la belleza se presenta humilde a mi
vida
De sonoro nombre, de agudeza suma.
Dotada con palabras y el más amplio imaginario
La eterna sonrisa y más profunda calma
Y las
noches habitualmente baldías
Son ahora
escenario de agradables conversaciones
De risas, halagos, palabras y gatos
…
Se llenan entonces de vida los días
Cuando ante su imagen mis ojos se posan
Suspiros, visiones, vivas fantasías
Van llenando el aire de suaves aromas
…
Al verle
seguro lo que yo dirías
Vanamente intentando describirle
Pues si hay algo cierto, es que no alcanzarán
nunca
Todas las palabras
para delinearle
Aunque en el intento algún enamorado
Al gesto que dibuja su rostro haría referencia
Al color de su piel que rivaliza con el aura del
cielo
Tanto como su frente despejada lo hace con las aterciopeladas
rosas
Y se perdería contemplándole, fracasaría en el
intento de olvidarle
Bastando para ello nada más que la muerte
Pues, una imagen, un alma, un ser con sus rasgos
tangibles y abstractos
Deja en la mente de quien le percibe imborrable
huella
…
Ahora el tedio se marcha, de mi alma se aleja
Ahora, lo agradable de su conversar, de eso que
es imaginarla, de mis días le exilian
Y existe goce en esta vida, disfrute en esta
fantasía
Tanto que podría llamarle felicidad, alegría
Que espero sea algo más que efímera
Porque hoy es su nombre el título de mi diáfano
sueño
Siendo de estas letras ella dueña única
Que así,
como los cuerpos flotan en el universo
Nada entre mis versos como un ente angélico.
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