Es bastante fácil, metes una en un frasco transparente tapando el frasco con un cristal; ella en su intento por salir del frasco saltará lo máximo que le es posible, pero solo conseguirá lastimarse. Al cabo de 7 días la pulga no saltará más allá de 5cm pues se ha hecho a la idea de que es imposible salir del frasco y que si lo intenta solo se lastimará, puedes incluso sacarla del frasco y ella no saltará más de 5cm.
Las pulgas suelen saltar aproximadamente 1.68 cm, incluso las más débiles saltan a esta altura, están dotadas de unas patas que le permiten elevarse a tal altura con tan solo un brinco.
Poniéndonos a pensar un poco, ¿No nos parecemos a veces a las pulgas?.
Muchos de nosotros luego de una racha o sucesión de fracasos sencillamente nos rendimos, dejamos de saltar, dejamos de intentarlo; programamos nuestra mente para pensar que es imposible, aún cuando salimos del frasco no lo intentamos, aún cuando llega esa epóca en la que nos encontramos en plena capacidad de triunfar, cuando tenemos todas las de ganar y ya nada nos lo impedirá. Los seres humanos llegamos a una edad en que todo es posible para nosotros, por eso, no es bueno desesperarnos, las dificultades y problemas pueden ser eternos, pero la imposibilidad para vencerlos es efímera, corta, pasajera.
POR ESO NUNCA DEJES DE INTENTARLO

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