Regalad algo,
ofreced todo a quien jamás lo ha buscado y hacedle nada más que un miserable,
un menesteroso. ¿Quién ha deseado alguna vez ser un mendigo? ¿No son el mérito, el
sacrificio, la dificultad, ingredientes de las historias que engrandecen al
ser? Nadie desea lo degradante de la mendicidad, el alma naturalmente se siente
atraída por el peligro, por lo escabroso. Preguntad pues a quienes desees ¿Qué
camino deseáis tomar? Y teniendo en frente dos senderos: Uno despejado y otro
lleno de obstáculos y misterio; su cuerpo se inclinará hacia cualquiera de los
dos, pero su alma será envenenada por la duda y de no escoger el segundo jamás
dejará de preguntarse por lo que sería de haberlo elegido, pagando esa eterna
condena que es el arrepentimiento.
Regalad pues tu
amor, ofrecedlo a quien jamás lo ha buscado y hacedle nada más que un
miserable, un menesteroso. ¿Quién ha deseado alguna vez ser un mendigo? ¿No son el
mérito, el sacrificio, la dificultad, ingredientes de las historias que
engrandecen al ser? Nadie desea lo degradante de la mendicidad, el alma
naturalmente se siente atraída por el peligro, por lo escabroso. Preguntad pues
a quien gustes ¿Qué deseáis? Y teniendo en frente dos posibilidades: Un amor
regalado (ni siquiera barato) y otro que le propone un reto, una posibilidad de
victoria, de conquista, de ser un héroe y no un pordiosero; su cuerpo se inclinará
hacia cualquiera de los dos, pero su alma será envenenada por la duda y de no
escoger la segunda posibilidad jamás dejará de preguntarse por lo que hoy
sería, de haberlo elegido, pagando esa eterna condena –en medio de su tedio-
que es el arrepentimiento.
¿Estáis dispuesto
entonces a regalar tu amor? O por el contrario llenaréis la senda que hasta él
conduce con obstáculos proponiendo el reto.
Son –en ese orden
de ideas- los amores no correspondidos nada más que amores devaluados,
gratuitos, que tan sólo aceptaría un mendigo; desafortunadamente, los dueños de
estos miserables ofrecimientos esperan los reciba –con total agrado- un héroe o
un conquistador.
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