Ahora que tengo
un segundo
Para escapar de
aquel yugo
Que ha producido el
colón
En mi mente árida
y triste
Me doy cuenta de
que existe
Y habita en mi
corazón
Se ha hecho dueña
de mis noches
De mis letras y
mis días
Que ha robado sin
reproche
Mí alma cándida
invadida
Por su suspiro de
vida
La armonía de su
risa
Que en mis oídos
resuena
Y en mi cabeza
pernocta
Como el canto de
la brisa
Cuando la
guitarra suena
En una noche
serena
Tan romántica y
furtiva
El segundo se ha
pasado
Y seguiré condenado
A ser de su tez
esclavo
Y de su faz de
marfil
Cuál tallado del
David
En su más inspirador momento
Cargado del
sentimiento
Que hoy me somete
a vivir
De todo lo que es
ella preso
N.G
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