En
Colombia se podrían clasificar las empresas en 3 categorías de acuerdo a su
tamaño (Grandes, medianas y pequeñas). Las grandes caracterizadas por su gran
número de empleados, utilidades generadas, gigantes plantas físicas, enorme
capacidad de producción y complejos sistemas de administración; las demás por menores proporciones en lo
anteriormente mencionado respectivamente.
Pero
si analizamos aquello que tienen en común todas las empresas colombianas
independientemente de su tamaño es ese océano rojo en que se encuentran
navegando y compitiendo a muerte por sobrevivir, luchando por un trozo de esa
torta a la que denominamos demanda para poder subsistir y mantenerse como
empresa. Obviamente la ventaja a la hora de luchar en ese océano rojo la tienen
las empresas grandes pues cuentan con más herramientas, que les permiten
hacerse con una gran parte de esa demanda que nunca crece.
Aquellos
que han tenido la oportunidad de conocer la estrategia del océano azul de
seguro se preguntarán: ¿Qué pasaría si estas empresas decidieran adoptarla?
¿Qué impide a estas empresas hacerlo?
Respondiendo
a la primera pregunta se podría argumentar que sería bastante viable para
cualquier empresa colombiana aventurarse a la exploración de nuevos mercados, a
esa búsqueda de nuevos clientes; pues de seguro tendrían éxito si cumplieran a
cabalidad con lo que esta estrategia demanda, pero es la respuesta a la segunda
pregunta la que imposibilita que esto se haga una realidad, la cultura gerencial hace que los gerentes
piensen que no lo necesitan , es eso lo que no hace posible que se aplique
esta estrategia.
En los niveles más bajos de empresa la dirección
es empírica, las decisiones se toman en base a la experiencia y no se tienen
objetivos definidos lo que no les exige la existencia o aplicación de una
estrategia como la de los océanos azules, en los niveles medios se ubican las
manufactureras cuyas decisiones se centran en el producir lo máximo que sea
posible y lograr ingresar a ese mercado en el que se encuentran las mas grandes
cuyas decisiones se toman con el fin de lograr el objetivo de mantenerse
victoriosos en ese océano rojo sacando a los que intentan penetrar su
territorio y ampliando la demanda pero sin salirse de los limites de ese
sangriento océano.
Si
en todos estos niveles de empresa se aplicará la estrategia del océano azul las
pequeñas empresas crecerían en mercados donde la competencia está ausente, las
medianas empresas también lo harían y no solo producirían grandes cantidades de
productos que comercializarían a un bajo precio sino lograrían imprimirle
innovación en valor a sus productos y no se preocuparían por penetrar el
territorio rojo de las grandes empresas, grandes empresas que si decidieran
tomar como camino aquello que propone la estrategia del océano azul se harían
más grandes sin necesidad de despilfarrar dinero intentando sacar a los otros
de su territorio y convertirían a Colombia en un país competitivo de cara a
tratados comerciales internacionales proporcionando crecimiento empresarial en
los 3 niveles de empresa estudiados y crecimiento económico con todos los
beneficios que esto representa.
Por
todo eso y más las empresas colombianas deben comenzar a afanarse por acomodar
esta estrategia en si mismas y actuar de acuerdo a ella, aún mas de cara a un
Tratado de Libre Comercio como el firmado con las grandes potencias mundiales
en materia organizacional que les exige la máxima competitividad, aquella que
solo se puede lograr implementando una estrategia como la del Océano Azul.

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