El silencio vagabundo pisa hoy esta cálida tierra
Deteniéndose justo al frente de mi blindada morada
Asoma por la ventana inútilmente pretendiendo
Que su mirada penetre el cristal polarizado.
Yo desde el interior observo con claridad su silueta
Mientras con solemne calma me dirijo hacia la puerta
Cuando esta se encuentra abierta, ya se ha ido, ya no hay nada
Que no sea el sonoro viento y los mismos rostros de siempre.
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